Las ciudades de España explotan ante la innación de los gobiernos

Las ciudades de España explotan ante la innación de los gobiernos

Vivimos en un clima de guerra civil: el ejército de los VTC contra los trabajadores del taxi.

Si nuestros chalecos de algún color no prendieron fuego al paseo de la Castellana es solo porque casi todos teníamos la necesidad de llevarnos algo a la boca. Para comprender esto, no necesita encuestas, estadísticas ni análisis políticos complejos. Solo dese una vuelta por los hoteles de su ciudad o las áreas de influencia.

El significado del discurso es el siguiente: el individuo, el taxista, el trabajador del siglo XX, fue engañado, compró al precio de enormes sacrificios una licencia que ahora se ve arrancada por Uber, Cabify o los otros tantos piratas que se han sumado al festín.

Además, fue aplastado por un mecanismo que premia la eficiencia colectiva en detrimento de las vidas individuales de categorías enteras.

«Quieren ponernos uno contra el otro».

La guerra entre los pobres es una expresión que llena los interiores de los taxis casi tanto como los comentarios de fútbol.

Si estás alineado con lo destructivo, es decir, si tienes algún colega que forma parte de las cloacas, los aparentemente indestructibles y súper tecnológicos que muestran la insignia de Unicredit, Deliveroo, la Unión Europea, los gigantes de Silicon Valley, los políticos de todo (o casi todo) de China (el perejil de política de bares), entonces eres un modern fashion.

VTC: esas tres letras se convierten en la punta del iceberg de un mundo blanco frío e inmenso, de una ideología globalizada e inhumana, que condena al taxista y su pequeño universo de carne y su progenie indefensa a un futuro mucho peor que la televisión le había prometido en la década de 1980.

Al circular con su taxi y comprobar la falta de legalidad en las calles en connivencia con los gobiernos más conservadores (y mangantes), está plantando una daga en el vientre de su hijo.

Si al subir a un Cabify creías que eras el super modern fashion, te equivocaste, a partir de ese momento comenzaste a difundir su veneno social y declaraste la guerra a la mitad del país.

Cuando el taxista circula por las calles y comprueba que una vez más, hay un VTC estacionado en la parada de taxis se produce un estúpido y sordo ruido en un vergonzoso silencio sideral, se comprende que la atmósfera interna está tan cargada de rabia que la batería del automóvil podría saltar en cualquier momento.

Conductor de VTC que captas pasaje ilegalmente: El taxista, mirándote de lejos, no te está mirando con una molestia vaga, te está mirando con los ojos delgados y quietos del francotirador colocado en la caja de centinela.

Quien mantiene un ser que es irremediablemente diferente de él, cuya única existencia en este planeta amenaza a su mundo más querido.

En medio de la guerra civil en las calles de las grandes ciudades, se está cociendo algo en una olla a presión.

En Taxi Project 2.0 quieren marcar la diferencia, por eso taxista, te invitan a unirte como parte activa, en la movida más alucinante que se ha visto nunca en el sector.

Si no quieres seguir viviendo cosas como ésta del video, abre los ojos y apúntate a disfrutar de un trabajo digno.

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