La Ley de Bienestar Animal endurece el control sobre la cría de mascotas: las multas pueden alcanzar los 200.000 euros

La Ley de Bienestar Animal ha reforzado las restricciones relacionadas con la reproducción de animales de compañía. Una de las prácticas que muchos propietarios consideraban habitual, como permitir que su perro o gato tenga crías de manera ocasional, puede convertirse ahora en motivo de sanción si no se cumplen los requisitos establecidos por la normativa.

La legislación establece que solo las personas inscritas como criadores autorizados pueden dedicarse a la cría de animales de compañía. De este modo, quienes permitan la reproducción de sus mascotas sin contar con la correspondiente inscripción podrían enfrentarse a multas de elevada cuantía.

Qué conductas están prohibidas

La normativa considera infracción la realización de actividades de cría fuera del marco legal establecido. Entre las actuaciones sancionables se encuentran:

  • Tener camadas sin estar inscrito como criador autorizado.
  • Vender cachorros o gatitos procedentes de esas camadas, incluso cuando se alegue que el dinero recibido es únicamente para cubrir gastos.
  • Publicar anuncios para ofrecer crías de forma habitual sin disponer de la inscripción y trazabilidad exigidas.

Si una camada se produce de manera accidental, las autoridades recomiendan adoptar medidas para evitar que vuelva a repetirse y regularizar la situación conforme a la normativa vigente. No obstante, cuando estos episodios son reiterados o existe una actividad de venta continuada, la Administración puede interpretar que existe una actividad de cría no autorizada.

Multas que pueden llegar a los 200.000 euros

Las sanciones varían en función de la gravedad de los hechos.

Las infracciones consideradas graves pueden conllevar multas de entre 10.001 y 50.000 euros. Sin embargo, cuando existe reincidencia, un elevado volumen de crías, comercialización habitual o condiciones inadecuadas para los animales, la conducta puede calificarse como muy grave.

En esos supuestos, las multas oscilan entre los 50.001 y los 200.000 euros, convirtiéndose en una de las sanciones más elevadas previstas por la Ley de Bienestar Animal.

Otras consecuencias además de la sanción económica

La legislación contempla también medidas adicionales en los casos más graves. Entre ellas figuran la retirada de los animales, la inhabilitación temporal para tener o criar mascotas e incluso el cierre de instalaciones vinculadas a esta actividad.

Con estas medidas, el objetivo de la norma es reforzar la protección de los animales de compañía y combatir la cría irregular, promoviendo una tenencia más responsable y garantizando el bienestar de perros, gatos y otros animales domésticos.