ÉLITE-UBER en USA 2117

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Crazy Money hubiera preferido seguir jodiendo sus cejas en el ring. Apreto ‘el gatillo y reventó los sesos de aquél Uber Nexus 23’.  Cogio su móvil y llamó al Teniente Bus Driver: «Aquí tienes otro cucaracho. Este ha sido fácil. Mándame los 5.000».

Bus Driver estaba más que harto de Crazy y sus éxitos en la caza de replicantes Uber Nexus pero sabía que era el mejor. «Te los mando dónde tu chica en Baltimore. Ha surgido un problema que tendrás que resolver. Un Uber Nexus 22 que sobrevivió a la última batida en Atlanta se ha atrincherado en Kansas. Quiero que lo machaques. Pero no me armes el destrozo de Newark o te arrastrare por Madison Avenue atado a una cuerda por la acera en tu viejo taxi arrendado».

Crazy Money asintió. Le jodia tener un jefe que le pudo hacer un nulo en el Caesar Palace de Las Vegas solamente aguantando ostiones a lo Rocky Balboa. El puto Bus Driver mandaba. Y encima tenía que hacer el trabajo sucio de ese cabron. Pero esta vez eran 12.000 machacantes, porque era un Uber Nexus 22 jamás reventado ni siquiera encontrado.

Se encaminó a Kansas en un taxi Barcino. Eran los únicos que aceptaban perros y cazadores de replicantes. Barcino era un catalán que sobrevivió al derrumbe de 2020. Todos murieron en España, menos Barcino, el Rey Juan Carlos l y los habitantes del Chalet de Galapagar.

También Bus Driver y el, antes de hacerse cyborgs inmortales, huyeron en lanchas patera Uber a través del Estrecho. El patrón de esos explotadores los arrojó al mar al saber quienes eran, pero tras desfallecer fue Bus Driver el que lo acercó a la costa.

En Kansas encontró a los compañeros de Federación Antireplicantes Uber Nexus. Lo acercaron, cómo no, en una Furgoneta para 9 de Barcino. El conductor no era negro, ahora trabajaban también los pakistaníes.

EL Uber Nexus 22 estaba atrincherado en la azotea de la torre más alta de Kansas.
Mientras Crazy Money se encaminaba a la Tower Kennedy de Kansas, Bus Driver recibía la visita inesperada del Coronel Filyp Kinder, una vulgar réplica del negro Murphy, pero sin su sonrisa idiota.

«Hemos recibido información sobre los replicantes. Además de Kross, el Uber Nexus 22, está Alice Sundbom, la Uber Nexus 25. Para a Crazy o ves preparando una buena bolsa de basura dónde meterlo».

Bus Driver estaba abrumado. El puto fracaso del coche sin driver sufrago la mayor inversión en androides sin mácula. Fuertes, inteligentes y sin la problemática de atropellar despistados. Cada pelo de la patata de la replicante Alice equivalía a 143.000.800.000 machacantes. El conejo más caro de la historia. Una vagina que albergaba una Venus 78 recortada y una pequeña Hacha Weistein de 14 pulgadas, eso sí, siempre perfectamente afilada por si algún tronado se le ocurriera metérsela.

Bus Driver miró furioso al Coronel: «Paradlo vosotros. Yo cojo el Electro Taxi de las 10.18, ese cabrón necesitará refuerzos».

Mientras tanto Crazy Money saludaba a las tropas apoltronadas al pie del edificio. Eran negros y sudamericanos. Dispuestos a morir, pero poco preparados. Tuvieron que llegar dos putos sobrevivientes del Apocalípsis español para jerarquizar y poner orden en la caza de cucarachos.

Aun fluía la insostenible amargura de cuándo era totalmente humano. No había sido fácil poner en stand by los recuerdos del 2020. La bomba de Merkel tras el suicidio de Sánchez y el golpe de Vox. El reclamo desesperado de Iglesias. Las risas holandesas sonaban como taladros 97 años después en la cabeza metálica de Crazy Money. Como olvidar 98 bombas nucleares del norte europeo hastiado del despilfarro.

Bus Driver llegó a Kansas en apenas 26 minutos de viaje intergaláctico. Cuantos años machacando cucarachos. De todas maneras, no sabía lo que le esperaba.


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