ÉLITE-UBER en USA 2117 (2)

ÉLITE-UBER en USA 2117 (2)

Álvarez observaba atento en la micropantalla las andanzas de su otra mitad almacenada en su alter ego Bus Driver.

Fueron los black’s drivers de Newark los que habían decidido poner un 50% de materia gris tanto a su androide con cuerpo cómo a su matambre congelado en estado de semivida.
Era inmortal mientras los negros mantuvieran repleta de machacantes la cuenta que lo mantenía a cuerpo de cadáver privilegiado. En el fondo vivía (es un decir) mejor que cualquier faraón. Le pilló mejor época.

Fue el puto 2052 lo que lo metió en conserva. Uno de sus arrebatos lo dirigió junto a 350 black drivers de Oficial Yellows Cars a la Octava con la Ocho. Asaltaron 9 buses turísticos que se dirigían a Boston y Washington. Bajaron a medio camino en Delaware. Llegaron justamente cuándo el jefazo de Uber, John Mac Klein estaba aterrizando con su taxi volador en el helipuerto. El piloto se asustó de tanta muchedumbre exaltada.

Se estrelló contra la alambrada. También estrelló los sueños de Uber en artefactos voladores y coches autónomos. De Mac Klein se pudo recoger un ojo (no se sabe cuál), unos testículos aprovechables y algo de materia gris para comandar un cyborg malcarado. Por supuesto que mandó matar a Tito Álvarez y su fiel Sancho Panza, el muscular Peseto.
Lo que quedó fue lo que ahora es Crazy Money, mientras sus restos humanos semivivos de 149 años están mantenidos por el pequeño comercio agradecido de Chinatown. También es feliz por ser inmortal.

La pantalla semicilíndrica super automática le mostraba a Bus Driver subir las escaleras del Edificio Kennedy de Kansas.

Las órdenes de suspender lo de Kansas vinieron directamente de Washington. Hubo prisas para sacarlo del sarcófago. Se dispuso su resurrección para humano en blanco y negro. Se le dotó de carne, huesos, se le amplió su cerebro. Se dispuso de un cuerpo con la gorra y el chaleco de Élite con senyera e ikurriña. Tito Álvarez se veía bien guapo. Solo los androides y los cyborgs podían disfrutar del color. Los humanos iban en blanco y negro. Y desde el 2078 los chinos tenían el color del taxi de Barcelona y los negros disfrutaban de todos los matices del gris hasta llegar al black brown. La resurrección fue en el Air Force 1 de camino al Salón Oval de la White House.

La [email protected] Presidenta Afroamericana de EE.UU. reconocía en Tito Álvarez a un activista por los derechos humanos que luchó con su abuelo en los altercados de Oklahoma. Los antidisturbios Uber Nexus 21 mataron con sus replicantes antinegros a 79 de su raza.
La antigua senadora de Illinois fue al grano ante un aseado y trajeado King of the Yellows Cabs:

«Mac Klein ha llenado Manhattan de replicantes Uber Nexus 27. Al menos 45.000. Ya no basta con el Teniente Bus Driver y el cazador Crazy Money. Pon orden al pollo».

Tito pensó si no sería mejor seguir estando muerto.

El deseo de la presidenta americana de cumplir a rajatabla la Carta Magna Fundacional Americana del deber de felicidad lo tenía sobrepasado. Cada noche se cerraban las emisiones de televisión a las 12 con un discurso de la mandamás yankie. Era el único momento en que su negro gris pálido se volvía ébano fluorescente. Lo peor es que mientras la jefaza acababa gustosamente en la piscina del Hotel Plaza donde residían en New York, Tito acababa esperándola con su gorra de Élite y su chaleco siempre puesto.

Los humanos se volvieron acomplejados después del lanzamiento de la Uber Venus Nexus X34. Ante eso lo de los humanos era un juego cutre de conejos.

A Mac Klein le sobraban machacantes cuando compró el Metropolitan Museum hace ya 5 años en 2112. Desde su azotea, caipiroska en mano, observaba a cerca de un millón de replicantes Uber Nexus llegados de toda América. Llenaban todo Central Park, parte de la 5 Avenue y Madison Avenue hasta la 48. El choque de trenes estaba preparado.

Tito Alvarez saludaba a su ejército formado de servicios públicos de humanos: Los marines, los bomberos, la policía y sanitarios, pero también los peluqueros y taxistas que lo proclamaron candidato a alcalde de Baltimore en 2049.

Era una guerra de máquinas a todo color contra humanos en blanco y negro. Con Tito Álvarez se aliaba el factor humano. Aunque en 2117 era un cyborg. Un cazador de Uber Nexus no importaba la antigüedad de esas máquinas.


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