Netanyahu intensifica el genocidio en Gaza mientras finge abrirse al diálogo

Netanyahu habla de paz mientras bombardea a más de un millón de palestinos

Gaza arde bajo el fuego israelí. Mientras el primer ministro Benjamín Netanyahu declara públicamente estar dispuesto a negociar, su ejército lanza la ofensiva más brutal contra la Franja en décadas. Más de 1,2 millones de palestinos han sido forzados al desplazamiento, expulsados de sus hogares bajo las bombas y las órdenes de evacuación, en lo que organizaciones humanitarias califican como un crimen de guerra en curso.

Un pueblo que resiste al exterminio

“Estamos todos aquí, y nadie se va a ir”, explica Suhail desde Gaza capital, donde miles de familias se niegan a abandonar la tierra que han habitado por generaciones, a pesar de la brutalidad israelí. El ejército sionista ha intensificado sus bombardeos, asesinando a decenas de civiles en cuestión de horas.

El portavoz militar israelí, con absoluto desprecio por la vida en Palestina, aseguró que “profundizarán el ataque” contra la ciudad de Gaza, a la que calificó como “bastión del terrorismo”. En realidad, los objetivos principales no son milicianos, sino hospitales, viviendas y centros de refugiados, como vienen denunciando múltiples ONG.

Una ofensiva que busca el despojo total

El propio Ministerio del Interior gazatí ha calificado la campaña como “un plan criminal” de expulsión masiva. Netanyahu, presionado por sus ministros de ultraderecha, pretende consolidar la anexión territorial y borrar la posibilidad de un Estado palestino. De forma simultánea, Israel ha aprobado nuevos asentamientos ilegales en Cisjordania ocupada, demostrando que su plan no es la seguridad, sino la colonización definitiva.

Negociaciones falsas para encubrir la masacre

Aunque Netanyahu habla de retomar conversaciones para liberar rehenes, en la práctica utiliza esas negociaciones como cortina de humo para justificar el exterminio en Gaza. La propuesta egipcio-catarí de un alto el fuego de 60 días, aceptada por Hamas, ha sido ignorada por Tel Aviv. Israel exige más rehenes mientras masacra a miles de civiles, revelando la hipocresía de su discurso.

Una catástrofe humanitaria denunciada

Organizaciones internacionales advierten que este desplazamiento forzoso de más de un millón de palestinos constituye una limpieza étnica planificada. El propio ministerio gazatí alertó:

“Si la ocupación continúa con su plan, condenará a todas esas personas a la muerte y al desplazamiento, sin refugio ni lugar adonde ir”.

Mientras tanto, el silencio cómplice de gran parte de la comunidad internacional permite que Israel siga adelante con este genocidio, blindado por el apoyo político y militar de Estados Unidos y Europa.