El dron que quiere acabar con los mosquitos: una tecnología que convierte a los insectos en su objetivo

El dron que persigue mosquitos como un murciélago y promete cambiar el control de plagas

El sonido que se escucha en una habitación durante el verano puede dejar de ser una simple molestia para convertirse en la señal de alerta de un nuevo sistema de control de plagas. La startup francesa Tornyol trabaja en un pequeño dron autónomo diseñado para localizar y eliminar mosquitos mediante una combinación de sensores, inteligencia artificial y tecnología inspirada en la naturaleza.

El dispositivo funciona de manera similar a un depredador como el murciélago, utilizando sonar ultrasónico para identificar a los insectos a partir de la frecuencia de su aleteo. Una vez localizado el objetivo, el microdron calcula su trayectoria y se dirige hacia él para neutralizarlo utilizando sus propias hélices.

Aunque el sistema incorpora tecnologías avanzadas para interpretar el entorno, el método final resulta mucho más sencillo: el dron intercepta físicamente al mosquito hasta destruirlo.

Un pequeño cuadricóptero diseñado como cazador de insectos

El prototipo desarrollado por Tornyol pesa alrededor de 40 gramos, una cifra similar al peso de una pelota de golf, y todavía se encuentra en fase de desarrollo. Sin embargo, la compañía ya ha mostrado avances en sus pruebas iniciales.

El fundador de la empresa, Alex Toussaint, publicó recientemente un vídeo en el que muestra lo que considera el primer derribo aéreo conseguido por el dispositivo. En la demostración, el dron consigue localizar y perseguir una polilla dentro de una habitación hasta alcanzarla.

Aunque esta prueba no se realizó con un mosquito, la compañía considera que supone un paso importante para perfeccionar un sistema destinado específicamente a combatir estos insectos.

Un sistema pensado para combatir una amenaza sanitaria mundial

Más allá de las molestias que provocan durante los meses cálidos, los mosquitos representan uno de los principales riesgos sanitarios del planeta debido a su capacidad para transmitir enfermedades.

La malaria, transmitida por determinadas especies de mosquitos, continúa causando cientos de miles de muertes cada año. Según datos citados por la compañía, en 2023 esta enfermedad provocó aproximadamente 597.000 fallecimientos en 83 países, una situación que podría verse agravada por el aumento de las temperaturas y la expansión de los periodos cálidos.

Por este motivo, Tornyol define a los mosquitos como uno de los grandes desafíos históricos para la humanidad y plantea su tecnología como una posible herramienta para reducir sus poblaciones en zonas habitadas.

Sensores inspirados en los sistemas de detección de los teléfonos móviles

El origen de esta tecnología está relacionado con un proyecto anterior de Toussaint, quien inicialmente buscaba desarrollar un pequeño dron capaz de transportar objetos dentro de una vivienda.

Durante ese proceso descubrió que incorporar cámaras para interpretar el entorno resultaba demasiado pesado y exigía demasiada capacidad de procesamiento. Esa limitación llevó al desarrollo de LeSonar2, un sistema basado en una matriz de sensores acústicos que utiliza cientos de micrófonos y tecnología similar a la empleada en algunos dispositivos inteligentes.

El funcionamiento consiste en emitir pulsos ultrasónicos y analizar los ecos recibidos para identificar los patrones de movimiento de los insectos. El sistema ha sido entrenado para diferenciar especies según sus características de vuelo, ya que cada insecto presenta una frecuencia de aleteo diferente.

El reto de distinguir mosquitos de otros insectos

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es evitar que el dron pueda afectar a especies beneficiosas para el ecosistema, como abejas o mariposas.

La compañía asegura que su tecnología está diseñada para reconocer diferencias entre insectos y centrarse únicamente en los objetivos seleccionados. Los mosquitos, debido a su elevada frecuencia de aleteo, presentan una firma sonora específica que permite identificarlos frente a otras especies.

Autonomía limitada y desafíos para su desarrollo

El reducido tamaño del dispositivo ofrece ventajas en maniobrabilidad, pero también plantea importantes retos técnicos. Actualmente, el dron solo puede permanecer en vuelo durante aproximadamente tres minutos antes de regresar a su estación de carga, un proceso que puede prolongarse hasta media hora.

La empresa trabaja en mejorar la autonomía y aumentar la eficiencia del sistema, aunque todavía existen interrogantes sobre su capacidad real para operar durante largos periodos y sobre el mantenimiento necesario tras múltiples impactos contra insectos.

De eliminar mosquitos individuales a crear mapas de sus poblaciones

El objetivo final de Tornyol no es únicamente acabar con insectos aislados, sino desarrollar una herramienta capaz de analizar y controlar poblaciones completas de mosquitos.

La compañía pretende utilizar los datos recogidos por sus drones para crear mapas detallados de zonas de reproducción, rutas de desplazamiento y lugares donde estos insectos buscan alimento.

Según Tornyol, esta información podría ayudar a comprender mejor el comportamiento de los mosquitos y avanzar hacia estrategias más eficaces para reducir su presencia en áreas urbanas.