La junta militar de Birmania avanza con unos comicios sin oposición real

Las votaciones se desarrollan en plena guerra civil y en medio de una grave crisis humanitaria, pese a la ausencia de partidos prodemocráticos y bajo acusaciones de fraude.

Elecciones cuestionadas desde su origen

La junta militar que gobierna Birmania (Myanmar) desde el golpe de Estado de febrero de 2021 completó este domingo la primera fase de unas elecciones ampliamente denunciadas como fraudulentas por Naciones Unidas y por la oposición prodemocrática, que llamó abiertamente a la abstención.

Se trata de los primeros comicios celebrados desde la asonada militar, y tuvieron lugar en 102 de los 330 municipios del país. La junta prevé otras dos jornadas electorales para los días 11 y 25 de enero, aunque al menos 56 localidades han quedado excluidas al no estar bajo control del Ejército, sino en manos de guerrillas étnicas y fuerzas prodemocráticas.

Voto bajo presión y ausencia de garantías

Pese al llamamiento al boicot, miles de ciudadanos acudieron a las urnas, aunque la ONU y organizaciones de derechos humanos denunciaron que muchos votantes fueron coaccionados, ya fuera mediante amenazas de represalias o para evitar ataques militares en sus comunidades.

Las elecciones han sido convocadas sin una oposición representativa, tras la ilegalización de los principales partidos prodemocráticos y el encarcelamiento de sus líderes, incluida la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. El proceso pone fin a 60 días de campaña política, igualmente cuestionada por su falta de pluralismo y transparencia.

Respaldo internacional limitado y aliados estratégicos

Mientras Naciones Unidas y los países occidentales rechazan el proceso electoral, China y Rusia —principales aliados económicos y militares de la junta— han mostrado su respaldo. El líder del régimen, Min Aung Hlaing, bajo sanciones internacionales por su responsabilidad en la violencia contra civiles, ha impulsado estos comicios sin apenas observación internacional y con la mayoría de la oposición presa o en el exilio.

Un país devastado por la guerra y la emergencia humanitaria

La población vota en un contexto de guerra civil prolongada, que ha arrasado amplias zonas del país y ha provocado una de las crisis humanitarias más graves de Asia. Birmania, ya empobrecida antes del golpe, sufre ahora conflicto armado, inflación descontrolada y colapso institucional.

Nueve meses antes de las elecciones, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el centro del país, dejando alrededor de 3.700 muertos y agravando las ya precarias condiciones de vida. La ONU estima que un tercio de la población carece de acceso a necesidades básicas.

La junta ha sido acusada de ocultar datos sobre la crisis alimentaria, presionar a investigadores y reprimir la libertad de prensa desde 2021. Además, Birmania es actualmente una de las operaciones humanitarias menos financiadas del mundo, con solo el 12 % de los fondos necesarios cubiertos, según Naciones Unidas.

Más de 6.800 civiles muertos desde el golpe

La ONU calcula que 20 millones de personas, de una población total de 51 millones, necesitan ayuda humanitaria urgente. La inflación y la caída de la moneda han empujado a casi la mitad de la población por debajo del umbral de la pobreza.

Más de 3,6 millones de personas han sido desplazadas, y se han documentado al menos 96 masacres contra civiles cometidas por el Ejército desde febrero de 2021. Actualmente, 63 municipios permanecen bajo ley marcial.

Naciones Unidas ha instado recientemente a la junta a cesar la violencia utilizada para forzar la participación electoral, tras denuncias de amenazas con bombardeos y confiscación de bienes contra quienes se negaban a votar.

Riesgo de hambruna masiva

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), más de 12 millones de personas podrían enfrentarse a hambruna aguda el próximo año, incluyendo un millón en situación crítica. En total, más de 16 millones sufren inseguridad alimentaria severa, situando a Birmania como uno de los principales focos de hambre del mundo.

La situación infantil es especialmente alarmante: 540.000 niños padecerán desnutrición aguda este año, un 26 % más que en 2024, y uno de cada tres menores de cinco años sufre retraso en el crecimiento.

Mala gestión económica y recuperación frágil

La economía birmana, que fue una de las más prometedoras del Sudeste Asiático, se ha visto gravemente afectada por la guerra, los desastres naturales y la mala gestión del régimen militar. Aun así, el Banco Mundial prevé un crecimiento del PIB del 3 % el próximo ejercicio, impulsado por la reconstrucción tras el terremoto.

No obstante, se espera que la inflación supere el 20 %, mientras los apagones crónicos obligan a hogares y empresas a recurrir a la energía solar. En este contexto, Rusia ha reforzado sus lazos con la junta mediante acuerdos de inversión energética.

Un Parlamento parcialmente designado por los militares

Los comicios buscan cubrir 498 de los 664 escaños del Parlamento bicameral, dado que el Ejército designa constitucionalmente el 25 % del poder legislativo.

En total, concurren 57 partidos políticos, aunque solo seis tienen alcance nacional, con 4.963 candidatos en un proceso marcado por la falta de legitimidad, seguridad y garantías democráticas.