Jordania despide a las víctimas del ataque contra una iglesia que dejó nueve muertos
Miles de personas se congregaron el domingo en el sur de Jordania para despedir a las víctimas del ataque armado contra una iglesia ortodoxa griega. La tragedia, ocurrida durante un funeral en la localidad de Hamoud, ha provocado una profunda conmoción en el país y ha llevado a las autoridades a intensificar la búsqueda de los responsables.
El balance del ataque asciende a nueve personas fallecidas y decenas de heridos. El Gobierno jordano ha decretado tres días de luto nacional, mientras continúa la investigación para esclarecer las circunstancias de lo sucedido y determinar quién estuvo detrás de la agresión.
Multitudinario funeral en el sur de Jordania
Los actos de despedida se celebraron junto a la iglesia ortodoxa de San Jorge, situada en la provincia de Karak, al suroeste de Amán, la capital jordana. Los féretros, cubiertos con banderas nacionales, fueron trasladados entre muestras de dolor y acompañados por sacerdotes, familiares, vecinos y efectivos de seguridad.
El primer ministro, Jafar Hassan, acudió al funeral en representación de las autoridades del país, acompañado de responsables gubernamentales y representantes militares y civiles.
Ocho de las víctimas fueron enterradas el domingo, mientras que el sepelio de la novena persona fallecida, identificada como Mohammed al-Qasous, estaba previsto para el lunes.
El ataque se produjo durante otro funeral
Los disparos comenzaron el viernes, cuando alrededor de 170 a 200 personas se encontraban reunidas en la iglesia para asistir a una ceremonia funeraria. Según los testimonios recogidos por medios internacionales, los asistentes tardaron unos instantes en comprender lo que estaba ocurriendo, antes de intentar ponerse a salvo.
Los supervivientes describieron escenas de pánico, con personas que buscaban refugio dentro del templo mientras se escuchaban disparos. El ataque dejó también importantes daños materiales, incluidos cristales rotos y marcas de bala en las paredes y los bancos de madera.
Entre las víctimas se encontraba Assem, primo de Sahar al-Halsa. La mujer relató que se refugió detrás de una columna durante el tiroteo y que, al salir, encontró a su familiar herido. Pese a que llegó a abrir brevemente los ojos cuando ella lo llamó, el hombre terminó falleciendo.
Las autoridades continúan buscando a los responsables
Las fuerzas de seguridad mantienen abierta la investigación y buscan a los autores del ataque. Por el momento, no se ha confirmado la identidad de los sospechosos ni su posible vinculación con una organización armada.
Las autoridades jordanas han calificado los hechos de terrorismo extremista. Sin embargo, hasta la fecha de la información publicada, ninguna organización había reivindicado la autoría y el motivo concreto de la agresión seguía sin esclarecerse.
El rey Abdalá II ha prometido una respuesta firme contra los responsables, mientras que el Gobierno ha expresado su rechazo a cualquier intento de alimentar la violencia y la división social.
Un llamamiento a la convivencia entre religiones
El ataque ha golpeado a la comunidad cristiana de Jordania, que representa una minoría dentro de un país de población mayoritariamente musulmana. La provincia de Karak cuenta con una importante presencia histórica de cristianos y es conocida por la convivencia entre distintas comunidades religiosas.
Tras la tragedia, también se han producido muestras de solidaridad entre ciudadanos de diferentes confesiones. Voluntarios acudieron al hospital de Karak con flores y mensajes de apoyo a los heridos y sus familias.
Los responsables religiosos han insistido en la necesidad de preservar la unidad y evitar que la violencia provoque enfrentamientos entre comunidades. Durante los funerales, el mensaje de solidaridad se convirtió en una de las principales expresiones de rechazo a la agresión.
La investigación sigue abierta
Mientras las familias entierran a sus seres queridos, Jordania afronta las consecuencias de un ataque poco habitual en el país. Las autoridades deberán esclarecer quiénes fueron los responsables, cuáles fueron sus motivaciones y si existían vínculos con grupos extremistas.
La prioridad ahora es identificar a los autores y garantizar que los responsables respondan ante la justicia, al tiempo que se intenta preservar la convivencia social y religiosa en una comunidad conmocionada por la pérdida de nueve personas.






































