El Gobierno da por imposible recomponer la relación con PRISA en el tramo final de la legislatura
El Gobierno de Pedro Sánchez considera prácticamente rota su relación con el grupo PRISA, editor de El País y la Cadena SER, después de meses de tensiones políticas y mediáticas que han deteriorado de forma evidente los vínculos entre ambas partes.
Fuentes del Ejecutivo reconocen que los intentos de reconducir la situación han resultado infructuosos y que, a estas alturas de la legislatura, en Moncloa ya se da por asumido que no habrá una mejora significativa en las relaciones con uno de los grupos de comunicación históricamente más próximos al PSOE. 0
Choques constantes y desconfianza creciente
La distancia entre el Gobierno y PRISA se ha ido ampliando en los últimos meses a raíz de la cobertura informativa sobre diferentes casos judiciales y escándalos políticos que afectan al entorno socialista.
En el Ejecutivo existe malestar por el tratamiento informativo de algunos asuntos y por el tono crítico adoptado desde determinados espacios editoriales, mientras que desde el entorno mediático se percibe una creciente incomodidad con la estrategia comunicativa de Moncloa.
La acumulación de investigaciones judiciales y el desgaste político de la legislatura han contribuido a tensar todavía más la relación entre ambas partes.
Un final de legislatura marcado por la fragilidad política
El deterioro de esta relación se produce en un contexto especialmente delicado para el Gobierno, que afronta una legislatura marcada por la debilidad parlamentaria, la ausencia de nuevos Presupuestos Generales y las crecientes discrepancias con algunos socios de investidura.
Formaciones como Junts, ERC o el PNV han intensificado en las últimas semanas sus críticas al Ejecutivo y empiezan a hablar abiertamente de un posible fin de ciclo político.
A pesar de ello, Pedro Sánchez continúa defendiendo públicamente su intención de agotar la legislatura y mantener el Gobierno hasta el final del mandato.
La batalla por el relato político y mediático
El choque entre Moncloa y PRISA refleja también una disputa más amplia por el control del relato político en un momento de máxima polarización y desgaste institucional.
Dentro del PSOE existe preocupación por la pérdida de apoyos mediáticos tradicionales, especialmente en un escenario marcado por investigaciones judiciales, tensiones internas y un clima político cada vez más crispado.
Mientras tanto, desde el Ejecutivo se intenta transmitir una imagen de estabilidad y continuidad, aunque en distintos sectores del bloque gubernamental ya se debate internamente sobre el futuro político tras el final de la legislatura.



































