Macron y Trump pactan una tregua arancelaria que enfría aún más la tasa Google

Macron y Trump pactan una tregua arancelaria que enfría aún más la tasa Google

Las grandes tecnológicas van esquivando por el momento la voluntad de los estados de conseguir que paguen más impuestos.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, han pactado este martes una tregua arancelaria por vía telefónica previamente a la reunión que mantendrán este miércoles en Davos.

Macron y Trump estaban inmersos en un intercambio de amenazas fiscales después de que Macron anunciara la intención de aplicar en territorio francés un impuesto a las grandes tecnológicas (principalmente estadounidenses).

Trump respondió rápidamente amenazando en aumentar los aranceles a la importación de productos franceses por valor de 2.400 millones de dólares y el líder liberal galo ha tenido que recular.

Todo ello, enfría aún más las posibilidades reales que a corto o medio plazo se aplique una tasa global a empresas como Google, Facebook o Amazon.

«Gran discusión con Donald Trump sobre la tasa digital. Trabajaremos conjuntamente en un buen acuerdo para evitar la escalada arancelaria», dijo el lunes Macron.

En Bruselas, este martes el ministro de finanzas francés, Bruno Le Maire, ha reconocido que con esta tregua Francia aparca también hasta pasado el 2020 la voluntad de aplicar este impuesto, y con la excusa de esperar las negociaciones en el marco de la OCDE.

Este es el mismo pretexto que utiliza la Unión Europea, que terminó en 2019 sin un acuerdo para aplicar una tributación digital en el marco comunitario, y ha decidido esperar también que haya un pronunciamiento global bajo el paraguas de la OCDE.

Se espera que esta organización presente una propuesta a principios de este año pero difícilmente se anticipa un acuerdo porque hay que tener en cuenta que los Estados Unidos forman parte (y tienen derecho de veto) en la OCDE.

Quien tiene claro que no quiere esperar un acuerdo internacional, sin embargo, es España.

El nuevo gobierno de Pedro Sánchez, a través de su vicepresidenta económica, Nadia Calviño, reiteró este martes que su voluntad es la de impulsar la aplicación de este tributo en territorio espal con la propuesta de los nuevos presupuestos generales que espera tener lista «lo antes posible».

Sin embargo, desde Bruselas ya se ha dejado claro que la preferencia es que medidas como éstas se apliquen a escala global y no nacional para evitar conflictos y fragmentación del mercado.

Con un déficit público todavía demasiado elevado, sin embargo, el gobierno español necesita aumentar la recaudación fiscal para poder también aumentar el gasto como han prometido tanto el PSOE como Podemos.

Tras reunirse con sus homólogos europeos, Calviño ha reconocido que el acuerdo no es sencillo a pesar de asegurar que el ambiente es «moderadamente optimista».

La vicepresidenta española reiteró que es favorable a aplicar el impuesto de forma global pero ha dejado claro que su ejecutivo no esperará y hará la propuesta porque es lo que esperan los electores.

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