Sabemos por qué crece la delincuencia en Barcelona ?

Sabemos por qué crece la delincuencia en Barcelona?

La pregunta de por qué crece la delincuencia en Barcelona no tiene una única respuesta, porque «es un fenómeno multifactorial». «Pueden ser las condiciones de un barrio, los problemas sociales y la falta de prevención», dice el decano del Colegio de Criminólogos de Cataluña, Daniel Limones, que añade que ahora se vive una etapa «post-crisis».

«Se viene de una situación en la que han faltado recursos sanitarios, educativos y sociales. También de una falta de recursos policiales y programas para evitar la reincidencia», valora el experto, que es profesor de criminología en la UOC.

Las hipótesis que pueden explicar el aumento de los delitos denunciados también se centran en el impacto del turismo en Barcelona.

«Los hurtos pueden depender de si una ciudad es muy turística», apunta el sociólogo y criminólogo Roger Mancho: «La reforma del Código Penal ha dado aire a los carteristas.

Hay que buscar figuras que permitan perseguir con más eficacia esta conducta

Una ciudad con mucho turismo tiene un efecto llamada de los carteristas, que se aprovechan de los turistas con los hurtos.

También genera una demanda de bandas organizadas que vienen de Europa, sobre todo en delitos más concretos como los robos a establecimientos o domicilios.

Sin embargo, Mancho, que es profesor de la UAB y trabaja en programas de reinserción, subraya que, si se compara España -aunque Barcelona se escape un poco- con otros países europeos a nivel de robos violentos y homicidios, la tasa de delincuencia es baja.

Otro efecto que puede haber influido en el incremento de los delitos son los conflictos vecinales, como la gentrificación.

El control social informal, que es como una sociedad regula las infracciones leves que pueden llegar a ser unos delitos, deja de existir si en una calle se ponen pisos turísticos o desaparece la comunidad.

La delincuencia en Barcelona se concentra en el centro. A medida que te alejas, la tasa se reduce salvo por otras problemáticas.

El papel de los servicios sociales

En seguridad, a menudo se puede hacer más desde los servicios sociales en el barrio:

Hay gente que si no puede salir adelante con medios lícitos, conecta con grupos dedicados a la pequeña delincuencia. También puede estar vinculado a procesos educativos fracasados.

Podríamos apostar por mejorar la intervención en las prisiones, para que cuando alguien salga esté acompañado y no vuelva a las calles a delinquir.

Justamente, en la última Junta de Seguridad de Barcelona, ​​en abril, los Mossos presentaron un plan de acción llamado Polièdric para frenar los grupos de menores que actúan en la calle en la ciudad, que están liderados por mayores de edad, algunos extutelados del sistema de protección.

El problema de los MENAs

La llegada de menas no para de crecer en Cataluña. La justicia catalana también ha puesto el foco en los menas.

La memoria de los órganos judiciales de Barcelona destaca que es un colectivo muy vulnerable y reclaman un «esfuerzo adicional» a las Administraciones para que aporten soluciones, según la última memoria de los órganos judiciales de la capital catalana.

La “ausencia de familiares o estructura en territorio”, el abuso de sustancias tóxicas, la falta de recursos económicos, la falta de vinculación a procesos formativos, laborales o de capacitación o la carencia de documentación, son algunas de las características de los menas.

En los últimos años se ha producido un incremento en el número de jóvenes de entre 14 a 18 años internados en estos recintos por la comisión de un delito, la mayoría de veces robos con violencia e intimidación.

La caída de años anteriores se rompió a partir del 2016.

Fuentes de la Generalitat consideran que este incremento se debe a la llegada de los ‘menas’ que viven en la calle. En noviembre del 2018, se calculaba que un tercio de los internados era menores inmigrantes.

La inseguridad continúa

Mientras los responsables políticos de la seguridad pública tratan de ponerse de acuerdo en la definición exacta de lo que está sucediendo este verano en las calles de Barcelona, los mandos policiales echan mano de todo lo que pueden para contener los sucesos violentos.

Desde la semana pasada, dos equipos de la Brigada Móvil, los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra, se suman al patrullaje en las calles de Ciutat Vella.

Como ya vienen haciendo en la Mina o en la zona del ocio del Port Olímpic su misión es reforzar la presencia policial con identificaciones y registros orientados a disuadir a los delincuentes.

Los dos equipos de la Brimo, dos furgonetas con catorce policías mandados por un cabo o un sargento, trabajan bajo el paraguas del dispositivo Ubiq en el que ya operan desde hace dos meses los equipos del Arro (Área Regional de Recursos Operativos) de los Mossos y las patrullas de seguridad ciudadana de la comisaría.

Esperemos que con los refuerzos policiales se consiga algo más que hasta ahora, porque, desde la plataforma Salvalona nos informan que se acerca septiembre y «la ciudad se prepara para estallar».

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