Kyrgios, el impresentable del Tenis

Kyrgios, el impresentable del Tenis

Nicholas Hilmy Kyrgios nació en 1995 en Canberra (Australia), aunque es de descendencia griega.

Con solo 18 años ganó el Abierto de Australia en categoría individual junior, para tan solo un año más tarde derrotar a Rafa Nadal en los cuartos de final del mítico Wimbledon.

Precisamente esta es su mejor clasificación en un Grand Slam, junto a los cuartos en Australia en 2015. Pero el talento ha pasado a un segundo lugar por su personalidad.

Fue tras ese partido ante Nadal, por aquel entonces número uno de la ATP, el que le puso en el escenario mundial. De ‘niño prodigio’ al ‘rockstar del tenis’, Kyrgios comenzó a acaparar titulares en la prensa.

Se catapultó hasta el Top 30 en el año 2015, pero pese a las muchas esperanzas que se depositaron en él, en especial desde el país australiano, donde echaban de menos tener a alguien Lleyton Hewitt.

Más protagonista por sus líos que por sus resultados

Ridiculiza al tenis y presume de ello.

«Como máximo a los 27 años me retiro», ha llegado a decir al The New York Times, pero también que nunca vería un partido en la televisión: «Ni de coña, por Dios.  Prefiero ver Piers Morgan».

Nació para ser el líder de la nueva generación, pero se ha quedado por el camino por una mala cabeza que dejan en nada sus golpes prodigiosos y talento innato. «Es un macarra, un delincuente, un inadaptado que se ríe de todos y de todo», llegó a decir de él el entrenador de Albert Ramos. Una fama que le ha ido acompañando en el paso de los años.

Sus peores actos

Es difícil quedarse con una lista de gestos impresentables dentro de su historial.

Durante un partido con Wawrinka en el 2015 Kyrgios le dijo: «Kokkinakis se acuesta con tu novia. Lamento decírtelo, compañero».

Fue sancionado por ello con 10.000 euros y el suizo lamentó sus palabras:

«Estoy decepcionado por ver a un deportista y a un compañero de profesión ser tan irrespetuoso de una manera que ni siquiera podía imaginar.  Lo que dijo no se lo diría a mi peor enemigo. No es sólo inaceptable, sino que va más allá. No hay necesidad de este tipo de comportamiento dentro y fuera de la pista, espero que la ATP no se quede parada y se levante por la integridad de este deporte que hemos trabajado tanto por construir».

En una ocasión, durante el torneo de Queen’s de 2018, fingió una masturbación con una botella de agua cuando le enfocaban las cámaras.

Durante los últimos meses, ha roto raquetas, se ha peleado con los árbitros y cada vez va a más. En el pasado Masters de Roma fue expulsado por su actitud. Al final acabó pidiendo una especie de perdón, «las emociones» le superaron aseguró, pero pasa demasiado a menudo.

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