La AP-7 se convierte en prioridad para el control de velocidad con nuevos radares móviles
El Servei Català de Trànsit busca que la AP-7 se convierta en una zona de control de velocidad a lo largo de sus 344 kilómetros, según confirmó la consejera de Interior, Núria Parlon, durante su comparecencia en el Parlament para informar sobre la crisis de Cercanías y su impacto en la movilidad.
Parlon anunció la compra de seis nuevos radares móviles que se desplazarán principalmente por esta autopista, con especial atención a los controles sobre el transporte de mercancías, con el objetivo de reducir la siniestralidad asociada a vehículos pesados y las salidas de vía por falta de descanso.
Radares móviles: más presencia en tramos críticos
Estos cinemómetros móviles, conocidos como radares remolque, se empezaron a instalar a finales de 2023 en puntos con alta concentración de accidentes. En 2024 se adquirieron cuatro unidades más y en 2025 se incorporaron seis adicionales para cubrir 150 puntos de máxima siniestralidad, así como cuatro para las comarcas de Tarragona y Alt Penedès.
La principal ventaja de este tipo de radar es su movilidad, lo que permite instalarlo en tramos donde antes no era posible por falta de infraestructura o peligrosidad. Además, se sitúan al margen de la carretera y son visibles para los conductores, garantizando seguridad y eficacia.
Tecnología avanzada y rápida gestión de infracciones
Los radares utilizan tecnología láser, capaz de medir la velocidad de los vehículos en varios carriles y realizar un seguimiento dinámico a lo largo de varios metros. Gracias a su conexión a Internet, el expediente sancionador se genera de manera inmediata, sin necesidad de la presencia de un agente.
Además, cuentan con carcasa resistente a vandalismos, lo que garantiza su durabilidad y funcionamiento continuo.
Impacto en la seguridad vial
El objetivo de Trànsit es reducir a la mitad las víctimas mortales en las carreteras catalanas entre 2020 y 2030. En los tramos donde se han instalado cinemómetros, los accidentes han disminuido entre un 65% y un 80%, demostrando la eficacia del control de velocidad.
El exceso de velocidad sigue siendo uno de los principales factores de riesgo, asociado a lesiones graves en accidentes.
La AP-7 como prioridad
El aumento del tráfico en la AP-7 ha convertido esta autopista en un eje prioritario para la Generalitat. En los últimos años, se han implementado medidas urgentes como la limitación de velocidad a 100 km/h entre Calafat y Amposta y la aplicación de velocidad variable en tramos conflictivos como Maçanet a El Vendrell y las Terres de l’Ebre.
También se han intensificado controles de velocidad desde helicópteros, macrocontroles sobre camiones y se realizan obras en carriles complementarios y de incorporación, junto al desarrollo de un sistema predictivo de accidentes mediante inteligencia artificial (IA).
Estas medidas buscan reducir la siniestralidad y las retenciones, especialmente en tramos con alto tránsito de vehículos pesados, mejorando la seguridad y la fluidez en la AP-7.





























