Más de 425 detenidos en Londres por apoyar al grupo Palestine Action

Más de 425 detenidos en Londres por manifestarse contra el genocidio en Palestina

Más de 425 personas fueron detenidas en Londres por expresar su apoyo a Palestina y al grupo Palestine Action, una organización que defiende los derechos del pueblo palestino frente a la ocupación israelí. La policía británica actuó con excesiva contundencia, arrestando incluso a manifestantes que solo portaban pancartas y coreaban lemas como:

“Me opongo al genocidio, apoyo a Palestine Action”.

De los arrestados, 25 fueron acusados de agresión, tras lanzar objetos que la policía asegura fueron dirigidos a sus agentes. Sin embargo, gran parte de las detenciones se produjeron por el mero hecho de protestar pacíficamente contra la violencia israelí, criminalizando a quienes defienden la justicia y los derechos humanos.

Manifestaciones pacíficas ignoradas

Mientras un grupo de unas 20.000 personas se concentraba pacíficamente en apoyo a Palestina, la policía centró sus recursos en detener activistas de Palestine Action, mostrando una clara desproporción en el uso de la fuerza y priorizando la represión sobre la protección de la ciudadanía.

Scotland Yard justificó la actuación afirmando que respaldar a un grupo “terrorista” es un delito, criminalizando de facto la solidaridad con Palestina, incluso cuando los manifestantes luchan contra el genocidio y la ocupación.


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Solidaridad y resistencia

Los manifestantes incluyen personas mayores y con discapacidad, comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión. Las detenciones, que alcanzan ya más de 138 acusaciones formales con penas de hasta 14 años, evidencian cómo el Estado británico persigue a quienes alzan la voz contra la violencia israelí, en lugar de proteger el derecho a protestar.

Crítica al sistema judicial

El Ministerio del Interior planea recurrir la decisión judicial que permitía a Palestine Action impugnar su ilegalización, perpetuando la criminalización de la solidaridad internacional y el activismo en defensa de Palestina.

Esta situación demuestra que expresar apoyo a un pueblo oponiéndose a un genocidio puede convertirse en un acto perseguido por el Estado, mientras la comunidad internacional observa la represión de los derechos fundamentales de quienes protestan pacíficamente.