PakTaxi: la asociación que representa… ¿exactamente qué?

PakTaxi: la asociación que siempre llega tarde… y mal

Si hay una entidad en el mundo del taxi que es capaz de hacerte dudar de la definición de la palabra “defender”, esa es PakTaxi. Porque mientras el sector está en una de sus fases más críticas —con protestas, leyes en juego y presión por parte de gigantes como Uber y Cabify— esta asociación parece cumplir la función más audaz: no hacer absolutamente nada útil… pero con estilo.

Cuando el sector del taxi en Barcelona se moviliza para exigir una ley que garantice seguridad y regulación frente a las plataformas VTC, ¿qué hace PakTaxi?
Se desmarca. No apoya las protestas, ni siquiera consulta con sus asociados antes de decidirlo. Asociaciones como Élite Taxi organizan paros, movilizaciones y presión pública; PakTaxi, en cambio, parece estar ocupada en otros asuntos.

Es como si su lema fuera: “Mientras otros se desgastan, nosotros meditamos.”

Machismo y comentarios que ni en una clase de cliché pasada de moda

En una asamblea reciente, el vicepresidente de PakTaxi lanzó un comentario que no sólo fue desafortunado, sino que bordea lo misógino puro y duro. Insultos sacados de un manual de sexismo vintage —como si la dignidad profesional de las mujeres taxistas fuera una broma de mal gusto— dejaron claro que el problema a veces no viene de fuera, sino de casa.

Ni condena clara, ni disculpa firme; solo un silencio que dice más que mil justificaciones.


Proyecto de Ley para el control efectivo de los VTC a nivel nacional

Pedir calma mientras se incumple la ley no es neutralidad, es complicidad

 


¿Competencia desleal? No, mejor “entendernos con todo el mundo”

Mientras sectores enteros del taxi luchan legalmente contra Uber, Cabify y VTC, PakTaxi sigue sin sumarse al frente común que busca frenar el impacto de esas plataformas. Es como si creer que la competencia desleal se soluciona con buenas intenciones. Spoiler: no funciona.

Contra el catalán B2: cuando profesionalizar molesta

Otro de los grandes hitos de PakTaxi ha sido posicionarse en contra del nivel B2 de catalán como requisito para ejercer en el taxi y las VTC —una medida diseñada precisamente para promover una atención digna al usuario, integración profesional y calidad de servicio.

La postura de PakTaxi fue clara: mejor bajar el listón que exigir formación. Porque, claro, ¿para qué profesionalizar cuando puedes vivir de la mediocridad?


La Razón vuelve a atacar el catalán… y ahora también al taxi

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Denuncias cruzadas: cuando las asociaciones pasan de debatir a litigiar

Ahora viene lo jugoso (o tragicómico, según se mire). Élite Taxi, otra asociación del sector, ha denunciado en los tribunales a PakTaxi por presunto fraude. ¿La acusación?
Irregularidades en la obtención de licencias de taxi —incluyendo falsificación de certificados de idioma y supuesta promoción de personas sin credenciales para ejercer como conductores.

Vamos, que no solo se critica desde fuera… sino que ahora se está debatiendo esto ante jueces. Y como si eso no fuera suficiente, desde Élite Taxi también sostienen que PakTaxi no debería estar representando al sector porque no cumple con “los requisitos que sí han cumplido históricamente otras entidades”.

Irregularidades internas: ¿licencia o ruleta rusa?

A raíz de las acusaciones, también han circulado informes que señalan que algunos conductores asociados a PakTaxi estarían operando sin la credencial obligatoria, algo que, según otros actores del gremio, daña la imagen de todo el sector y pone en cuestión la propia legitimidad de la asociación.

En otras palabras: cuando tu propia base pone en riesgo la legalidad básica… quizás no estás defendiendo el sector, sino complicándolo.

El “efecto Élite”… y la ironía involuntaria

Mientras todo esto pasa, asociaciones como Élite Taxi celebran hitos de diversidad —por ejemplo, la inclusión de Syed Junaid como primer representante pakistaní en la historia del taxi del Área Metropolitana de Barcelona— señalando que el sector puede ser plural y profesional al mismo tiempo.

Contraste delicioso: una organización lucha por la legalidad, profesionalización y diversidad; la otra… aparece en juicios, debates lingüísticos y titulares que mezclan desacuerdos con acusaciones judiciales.

En resumen: más titulares que propuestas

Si dibujáramos un retrato de PakTaxi, sería algo así:

  • No apoya movilizaciones cruciales.
  • Sus líderes hacen comentarios ofensivos.
  • Se opone a elevar la profesionalización lingüística.
  • Está en medio de una denuncia por presunto fraude.
  • Algunos de sus asociados estarían sin credenciales.

En definitiva, PakTaxi parece saber muy bien cómo ocupar espacio mediático… sin mover un solo músculo importante para defender al taxi.

El taxi como sinfonía, y PakTaxi afinando… ¿qué?

Si el taxi fuera una orquesta, PakTaxi sería ese músico que:

  • Llega tarde
  • Afina mal
  • Se equivoca de partitura
  • Y encima dice que la sinfonía está sobrevalorada

Mientras otros luchan, proponen y protestan, ellos parecen dedicarse a poner titulares —a veces polémicos, a veces judiciales— pero casi nunca defender el sector.

Porque en pleno conflicto con las VTC, debates lingüísticos y acusaciones cruzadas… lo más preocupante no es lo que PakTaxi dice… sino lo que no hace.