Resuelto un crimen de 2004 en Reus gracias a una nueva pista clave
La colaboración entre los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional ha permitido esclarecer un homicidio ocurrido hace más de dos décadas en Reus (Tarragona). La víctima, un hombre desaparecido en septiembre de 2004, fue finalmente identificada en 2024, a solo tres meses de que el caso prescribiera. Una mujer fue detenida en 2022 como presunta implicada en el crimen.
Una desaparición que despertó sospechas desde el principio
La investigación comenzó cuando, el 6 de septiembre de 2004, una mujer denunció la desaparición de su hermano ante la Policía Nacional. El hombre llevaba desaparecido desde el día 3 del mismo mes, y en su domicilio se detectaron señales de una salida repentina.
Los responsables del crimen intentaron simular que se había marchado por voluntad propia: trasladaron su coche cerca de la estación de tren de Tarragona y realizaron llamadas fingiendo haberlo visto en Francia, para despistar a los investigadores. Durante esa primera etapa, la Policía Nacional no logró localizarlo.
Encuentro del cadáver en Riudecols años después
En 2021, los Mossos d’Esquadra hallaron el cuerpo enterrado de un hombre en una zona rural de Riudecols. El cadáver, envuelto en una manta y una lona, presentaba signos de violencia y estaba atado con eslingas. Aunque se realizó un análisis forense, no fue posible identificar al fallecido ni hallar coincidencias genéticas en las bases de datos disponibles en ese momento.
Una revelación inesperada cambia el rumbo de la investigación
El caso dio un giro el 20 de febrero de 2024, cuando la hermana del desaparecido acudió a una comisaría de los Mossos con nueva información. Un conocido de la víctima habría confesado a un familiar los nombres de los responsables del asesinato. Este testimonio permitió a los investigadores reabrir el caso con una nueva dirección.
Aunque ya se habían detectado indicios claros de homicidio, el cadáver aún no podía ser identificado por falta de ADN familiar. Fue la actualización de la base de datos del Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) lo que permitió localizar a los familiares y obtener su perfil genético, confirmando la identidad de la víctima.
La coordinación policial evita que el crimen prescriba
Una vez confirmada la identidad, la Policía Nacional y los Mossos formaron un Equipo Conjunto de Investigación (ECI). Se activó una alerta al introducir el perfil genético de la hija de la víctima, lo que permitió vincular los restos encontrados en Riudecols con el hombre desaparecido en Reus.
Gracias a los testimonios y las pruebas recogidas, la investigación se reactivó justo antes de prescribir.
La expareja, principal sospechosa del crimen
Las pruebas apuntaron a que la expareja del fallecido, junto con su nueva pareja, planearon el asesinato. Engañaron a la víctima para llevarla a una masía aislada, donde fue apuñalada con un arma blanca. Posteriormente, envolvieron el cuerpo y lo enterraron en un bosque cercano.
La finca donde residían los sospechosos estaba a solo 700 metros del lugar donde fue hallado el cuerpo. Una inspección forense realizada por la Policía Científica de Madrid recogió restos y evidencias clave en el lugar del crimen.
Avances forenses permiten confirmar la causa de la muerte
Gracias a tecnología forense avanzada, se pudieron detectar lesiones en el húmero y costillas compatibles con heridas de arma blanca. Estas coincidían con los cortes hallados en la ropa, a pesar del deterioro del cadáver por el paso del tiempo y las condiciones ambientales.
Cierre del caso y detención de los responsables
Finalmente, la investigación ha permitido reconstruir los hechos, identificar a los autores materiales y proceder a su detención. Los detenidos han sido puestos a disposición judicial, poniendo fin a una investigación que ha durado más de 20 años.






























