El streaming es una de las tecnologías del momento, que han llegado en la actualidad a la vida rutinaria de muchas personas. No deja de ser una manera de distribuir el contenido multimedia, sustituyendo las descargas del pasado por una retransmisión de audio y vídeo en directo y sin interrupción. Para ello, se debe disponer de conexión a internet; cuanto mejor sea, menos tiempo de latencia y mayor velocidad habrá en todo el proceso. Aunque los primeros experimentos aparecieron en la década de los 90, no fue hasta dos décadas después que consiguió la popularidad actual.
Principales características
Considerada toda una revolución, como el reciente apagón de la TDT de los hogares españoles, este tipo de retransmisión de contenidos parece marcar el presente y el futuro a corto plazo. Uno de sus principales atributos es la gran variedad de contenido, visual o sonoro, que permite reproducir. Al mismo tiempo, este puede ser en directo, viendo o escuchando en tiempo real aquello que está sucediendo; o grabado, ofreciendo una pieza que ha pasado por postproducción y edición.
Al no requerir descarga alguna, hace que sea imprescindible disponer de internet de calidad. En los tiempos actuales, en los que proliferan los aparatos con conexión a la red, hace que sea mucho más accesible y cómodo de consumir, cómo y cuándo el usuario así lo desee. En paralelo, se ha potenciado la interactividad de los usuarios, por ejemplo, comentando en el chat de un vídeo en directo o reaccionando a una de las obras musicales de uno de los artistas con presencia digital.
Todas estas facilidades y atractivos han tenido como principal consecuencia que se haya creado un nuevo perfil de usuario digital. A diferencia de lo que sucedía a principios de siglo, hay varios dispositivos inteligentes y la gran mayoría de ellos permiten acceder a un contenido en streaming sin importar el dónde ni el cuándo. De hecho, la oferta no se reduce a la retransmisión de vídeos o audios, sino que son muchos los entretenimientos que han ido migrando a este nuevo método de llegar a la audiencia, como el juego o la retransmisión de eventos.
Amplia oferta en streaming
El streaming es un término que en su día se popularizó gracias a las plataformas de series y películas que emitían a través de internet, ofreciendo una alternativa fácil a la televisión convencional. Netflix es, indudablemente, la gran pionera en este campo, pero en los tiempos actuales han ido haciéndose un hueco otras grandes empresas de la industria como Disney+, Max, Prime Video o Filmin. Todas ellas dejan ver piezas audiovisuales con una resolución muy elevada y sin necesidad de descargas previas.
La música es otro de los pasatiempos que han conseguido destacar en este método de distribución, además de ser uno de los principales actores de la lucha contra la piratería, el gran reto del sector. En portales como Spotify o Apple Music, se pueden escuchar millones de canciones de un sinfín de artistas y bandas. Al mismo tiempo, han aparecido productos innovadores como son los podcasts, que no dejan de ser pequeñas píldoras sonoras, parecidas a la radio convencional, que tratan temáticas muy específicas.
El juego online también usa el streaming. Plataformas del casino en línea, como PokerStars, han apostado por retransmitir en directo partidas de pasatiempos de gran popularidad como el blackjack, la ruleta o el póker. De este modo, el jugador puede observar los avances de primera mano, pero no solo eso, sino que también tiene la opción de interactuar con el crupier de carne y hueso que dirige la sesión. Haciendo uso de las nuevas tecnologías, no deja de ser una oportunidad de modernización, manteniendo la esencia del pasado.
Esta manera de distribuir contenidos se deja ver, a su vez, en videojuegos de consola en las experiencias multijugador, las videollamadas educativas o formativas y en la retransmisión de eventos en vivo. Sobre estos últimos, ya sea la presentación de nuevos modelos de una marca conocida o el desarrollo de una disciplina deportiva, están generando un gran impacto en internet, permitiendo sentirse en el lugar físicamente, aunque en realidad se puede estar en la otra punta del mundo a miles de kilómetros de distancia.




































