Podemos anuncia una batalla en las calles contra el expolio y saqueo de las eléctricas

Los impuestos a las eléctricas podrían quedar en la mitad con los cambios pactados en el Congreso

El gobierno suaviza el impuesto a las energéticas y no podrá ingresar los 4.000 millones de euros que preveía en dos años. La nueva figura fiscal iba dirigida, sobre todo, a las grandes empresas del sector –Repsol, Iberdrola, Endesa, Naturgy y Cepsa–, y ahora tendrá una rebaja sustancial que puede quedar en la mitad, según el cálculo de algunos analistas.

La comisión de Asuntos Económicos del Congreso ha aprobado cambios importantes en el tributo, fruto de las negociaciones con el PNV y el PDeCat, y sin ningún voto en contra.

A la hora de calcular lo que deben pagar estas empresas, no se tendrá en cuenta lo que ingresan por las actividades reguladas en España, es decir, quedarán excluidos los beneficios para los más de 10 millones de clientes que están acogidos a la tarifa regulada. El impuesto no afectará a las empresas donde el suministro sea a precio reglado (PVPC de electricidad, TUR de gas, GLP envasado y GLP por canalización).

La otra novedad es que sólo se aplicará a la actividad que las empresas desarrollen en España y, por tanto, tampoco se tendrán en cuenta los negocios en el extranjero.


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Las eléctricas, las más beneficiadas

Analistas del Sabadell y de Bankinter consideran que con las nuevas modificaciones el sector eléctrico se ve más beneficiado que las petroleras y gasistas. En el caso de Endesa e Iberdrola, el impacto que tendrá para las compañías sería la mitad: 200 millones de euros anuales, en vez de los 400 previstos.

En bolsa, el sector energético ha subido con fuerza impulsado por las modificaciones en el impuesto.

Empresas como Repsol, Iberdrola o Cepsa ya habían amenazado con llevar el impuesto a los tribunales y habían advertido de que ponía en peligro las inversiones en la transición energética en el país.

Tal y como estaba diseñado inicialmente, el impuesto temporal y extraordinario que pretendía salir adelante el gobierno gravaba con un 1,2% las ventas de las energéticas con unos ingresos superiores a los 1.000 millones anuales, independientemente de dónde fueran.

Buscaba aumentar los ingresos del Estado en un momento de crisis energética y se presentó junto al impuesto extraordinario a los beneficios de la banca.

El impuesto se aprobará definitivamente el próximo jueves en el pleno del congreso, para que el gravamen entre en vigor el 1 de enero del 2023.

Estará en vigor durante 2023 y 2024 y se aplicará a las cuentas de las empresas en 2022 y 2023. La comisión de Asuntos Económicos del Congreso también ha aprobado, a propuesta de EH Bildu, que el gobierno haga un informe para evaluar si los impuestos pueden continuar más allá del 2024.